Recuerdo que de pequeña íbamos a refrescar, por las tardes después de la siesta, cuando el sol quemaba menos. Salíamos de paseo vestidos para la fiesta.
Tardes de largos veranos, con música de verbena, tardes de abuelas cantando las más bellas habaneras.
Recuerdo que éramos muchos y estábamos muy contentos. Abuelos, primos, hermanos, padres que ocultaban su sufrimiento.
Nuestros padres respetaron nuestro universo infantil, disimulaban las penas, disfrazadas de postín.
Tenían muchos defectos, carecían de paciencia y se pasaron la vida trabajando la excelencia.
Y nos dieron sus valores con su ejemplo y su experiencia. Heredamos sus manías, nos comimos sus carencias.
Y yo los honro y los amo y bendigo su camino, fueron pioneros en todo, se labraron su destino.
No tuvieron consejeros, se educaron a lo bruto, hijos de guerras absurdas, de miserias, de suburbios.
Y nos dieron lo mejor que supieron y pudieron, y son nuestro bien mayor, son nuestros padres perfectos.
Si no lo hicieron mejor, no los culpes, ya están muertos.
Recuérdalos con Amor, tú formas parte de ellos.