Un techo digno, luminoso, ventilado, cerca de alguna montaña, o al ladito de algún mar.
Con terreno para plantas que se puedan cultivar, con árboles que den fruta y sombra donde anidar.
Con gallinas, si te gustan los huevitos de corral. Con estanques para peces que no quieras cocinar.
Con flores de mil colores para alegrar a las abejas y hojas verdes y hermosas para que los gatos duerman.
No necesitas vestidos, ni tacones, ni peinados. Tampoco muchos zapatos, ni joyas, ni candelabros.
Necesitas un abrigo para el frío del invierno, unos pantalones largos, una falta y un vestido.
Necesitas algún plato, cucharas y tenedor. Un vasito para el agua y un poquito de carbón.
Y si te gusta en invierno, escribir y leer tranquila, una chimenea de hierro y una velita encendida, por si te quitan la luz que no te falte poesía.