El PARÉNTESIS DEL SER: EL NACIMIENTO🐣

Cuando María Elena nació nadie la vio: venía de las estrellas y era transparente. Y lo siguió siendo durante toda su vida.

Su llegada fue silenciosa, no lloró al nacer y su madre la parió casi sin darse cuenta. De hecho le parecía que no había nacido y durante mucho tiempo no se percató de que estaba en este mundo.

Sus primeros días fueron un largo letargo entre sueños, tetas y pañales sucios; la pequeña María Elena era tan silenciosa que su mamá hasta se olvidaba de cambiarle los pañales…

Parecía como si quisiera pasar inadvertida, como si no quisiera perturbar a nadie con su llegada. Un bebé que no lloraba nunca. Sus lágrimas no aprendieron a salir y durante el resto de su vida continuó tragándoselas.

No se reconocía cuando se miraba en el espejo. No entendía las celebraciones de cumpleaños. Ella era inmutable, no cumplía años, a pesar de que su cuerpo crecía y se oxidaba, a pesar de que a veces tenía fiebre y tenía que guardar cama. María Elena nunca estuvo del todo en su cuerpo.

Por las noches salía de él y regresaba al lugar de donde había venido y su alma bailaba con las estrellas. Así se recargaba para continuar la vida en esta tercera dimensión, donde tanta densidad era insufrible para ella.

Maria Elena se convirtió en una persona adulta y un día de su vientre parió a su hija y entonces entendió para qué había venido a este hermoso planeta💞

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